SANTIAGO.- El incendio en la cárcel chilena de San Miguel generó una nueva disputa entre el oficialismo y la oposición en Chile, con pedidos de renuncias y recriminaciones cruzadas, mientras aún restan identificar 50 cuerpos y la Corte Suprema advirtió que el sistema penitenciario es "una bomba de tiempo".
La tragedia, donde murieron 83 presos, evidenció la precariedad y hacinamiento del sistema penitenciario, calificado de "absolutamente inhumano" por el propio presidente Sebastián Piñera, quien precisó que la sobrepoblación carcelaria supera el 70% y en casos llega hasta el 200%.
"Esto es una bomba de tiempo. Es la preocupación mayor del Poder Judicial que estalle en alguna de estas proporciones como ocurrió en la cárcel San Miguel", advirtió la fiscal de la Corte Suprema, Mónica Maldonado. El máximo tribunal, que denunció hace años la precariedad y los riesgos que enfrentan los presos en los penales chilenos, volvió a reclamar mejoras en el sistema.
Roces y apretón de manos
Apenas ocurrida la tragedia el Gobierno destacó que el estado del sistema penitenciario fue heredado de otras administraciones, lo que generó la reacción de la Concertación, que gobernó el país desde 1990 hasta marzo de este año.
El ex presidente Ricardo Lagos tuvo un altercado con Piñera durante la entrega del primer informe anual del Instituto de Derechos Humanos, cuando lo increpó y le detalló el número de cárceles que se construyeron durante su mandato, entre 2000 y 2006. "Lo que usted tendría que haber dicho es que, pese a todo, en mi gobierno se duplicó la superficie carcelaria", le reprochó Lagos cuando Piñera dijo que conocía la cantidad de cárceles construidas entonces. El episodio terminó con un apretón de manos. (AFP)